Tras una dura y larga investigación, en "El Baúl de Pablo" he llegado a una conclusión: todos los muñecos de juguete esconden un pene bajo su cabeza. ¿Qué no me crees? Agarra cualquiera de ellos y arrancaselá, te darás cuenta de lo que de niño sólo creías que era un triste cuello. Y aquí una prueba en imágenes:
¡Cómo nos engañan!









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