156 personas fallecieron ayer miércoles 20 de agosto de 2008 en un accidente aéreo ocurrido en el aeropuerto madrileño de Barajas cuando un aparato MD-82 de la compañía Spanair con 173 ocupantes (163 pasajeros y 10 tripulantes) se estrelló durante la maniobra de despegue, según fuentes sanitarias. Al parecer el avión logró despegar, pero a una altura aproximada de 60 metros se incendió uno de los motores haciendo que el aparato cayera estrellándose contra el suelo. Esa situación unida a que el avión iba cargado por completo de combustible hizo que explotara y se partiera al chocar con el suelo.
26 heridos fueron trasladados a varios hospitales de la capital española, algunos en estado crítico. Varios de ellos han muerto. En estos momento son 19 los que sobreviven entre estados muy graves y graves.
El vuelo JK5022 de la compañía Spanair, con destino a Las Palmas de Gran Canaria inició la maniobra de despegue a las 14,45 horas, después de un retraso de más de una hora, y por causas que todavía se ignoran el aparato se desplomó a tierra. Se rumorea que el retraso se debió a que detectaron algún fallo en el avión, pero finalmente decidieron despegar.
Efectivos de los servicios de rescate relataron que el escenario que encontraron al acercarse al avión era dantesco, con bastantes cadáveres carbonizados.
Las autoridades ya han recuperado la caja negra del avión y un juzgado de Madrid se ha hecho cargo de la investigación de las causas del accidente.
Los cadáveres fueron trasladados a un pabellón del recinto ferial de Madrid, donde un equipo de forenses y expertos en pruebas de ADN realizarán las labores de identificación.
Muchos familiares de los pasajeros del avión siniestrado se desplazaron al aeropuerto de Barajas, donde son atendidos por psicólogos.
El director general de los Servicios de Protección Civil de Madrid, Ervigio Corral, aseguró que "hay muchos niños entre los fallecidos" y también entre los heridos.
Corral narró que cuando los servicios de emergencia llegaron al lugar del accidente el panorama era "desolador" y no se podía apreciar que allí había un avión, excepto por los restos de una cola.
Directivos de Spanair aseguraron que el aparato, un MD-82, pasó la revisión anual el 25 de enero por personal propio de la compañía y desde entonces no había registrado incidencias.
El avión tenía quince años de antigüedad y llevaba nueve años en activo.
El accidente de hoy en el aeropuerto madrileño de Barajas es el más grave ocurrido en Europa en la última década.
Como algo personal, estoy indignado con la forma en que se ha dado a conocer esta horrible tragedia, en especial con algunos reporteros, periodistas y programas televisivos de tarde, en los que sólo se buscaba el morbo, el dolor de las personas afectadas, con estúpidas y superficiales preguntas a los familiares de los fallecidos para hacer visible su dolor, sin ningún tipo de tacto ni humanidad en las preguntas de los que se hacen llamar “profesionales”.























