Actuaron entre ocho y diez personas armadas que redujeron al único vigilador que estaba en la terminal de cargas. Se lo llevaron y lo liberaron más tarde en Llavallol. La carga robada está valuada en 800.000 dólares.Se metieron armados, en plena madrugada, por la entrada del aeropuerto de Ezeiza. En tres vehículos recorrieron los 200 metros que hay hasta la terminal de cargas. Allí detuvieron al único custodio que vigilaba el lugar y se robaron un camión cargado con teléfonos celulares valuado en 800.000 dólares. Al vigilador se lo llevaron dentro del vehículo y lo largaron horas más tarde en Llavallol.
A las tres de la mañana del sábado, dos autos y una camioneta Fiorino entraron al estacionamiento del aeropuerto. Los investigadores creen que eran entre 8 y 10 personas, varios de ellos llevaban armas largas y revólveres. Al llegar a la puerta del sector de cargas de la empresa TCA (Terminal de Carga Argentina) se bajaron y le apuntaron al vigilador.
En el lugar había tres camiones con teléfonos importados de la empresa CTI que habían sido revisados y estampillados por la Aduana el viernes. Habían quedado ahí a la espera de que la empresa pasara a retirar la mercadería y pagara unos 200.000 dólares de impuestos.
"En las imágenes de las cámaras de seguridad se ve a dos de los ladrones subiendo al camión para revisar la carga mientras otros recorrían el lugar. En ese momento uno de ellos le apuntaba al vigilador. Lo llamativo fue que después de ver bien la mercadería se llevaron el camión que tenía menos valor. Los otros dos tenían equipos más sofisticados. Quizá sabían que esos modelos de teléfonos los pueden ubicar más rápido en el mercado ilegal", explicó a Clarín una fuente de la investigación.
Según las mismas fuentes, en el vehículo había 5.500 teléfonos celulares, 5.000 marca Nokia (3.000 modelo 6131 y 2.000 modelo 2630) y 500 marca Samsung (modelo E 256). Los aparatos estaban destinados a una firma que opera con CTI. Consultados por Clarín, voceros de esta última empresa dijeron que "todavía se está haciendo el inventario" para tener mayores precisiones del botín que se llevó la banda.
Luego de que eligieran el camión, los ladrones subieron al vigilador y salieron por una puerta que da a un camino lateral. Así pudieron escapar sin ser vistos por ningún control del aeropuerto. Al hombre lo dejaron libre una hora más tarde en una calle de Llavallol. Poco tiempo después, el camión Ford 701 sin la mercadería fue abandonado en la localidad de Luis Guillón.
Los investigadores sospechan que el grupo tenía información de que la mercadería iba a pasar el fin de semana estacionada frente a los galpones y que allí no habría agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).
Consultados por Clarín, voceros de la PSA dijeron que no iban a dar más información que la que ya había trascendido en los medios, "porque podía entorpecer la investigación".
La causa está a cargo de la UFI Nº 1 descentralizada de Ezeiza, a cargo de Ricardo Bruzzone y Eugenia Garrido. Los dos fiscales ordenaron a la PSA una serie de medidas, entre ellas el secuestro de las imágenes de las cámaras de seguridad.
El sector de cargas del aeropuerto es el lugar donde se guardan los objetos importados. Allí, luego de que la bajan de los aviones, la mercadería es revisada y "nacionalizada". Recién después de que ese trámite se completa y de que se pagan los impuestos, la mercadería se sube a los camiones. La terminal de cargas está pegada a las terminales de pasajeros. Los vehículos entran hasta allí por la misma entrada que el resto de la gente, pero salen por otra entrada, la que usaron los ladrones en la huida.
A las tres de la mañana del sábado, dos autos y una camioneta Fiorino entraron al estacionamiento del aeropuerto. Los investigadores creen que eran entre 8 y 10 personas, varios de ellos llevaban armas largas y revólveres. Al llegar a la puerta del sector de cargas de la empresa TCA (Terminal de Carga Argentina) se bajaron y le apuntaron al vigilador.
En el lugar había tres camiones con teléfonos importados de la empresa CTI que habían sido revisados y estampillados por la Aduana el viernes. Habían quedado ahí a la espera de que la empresa pasara a retirar la mercadería y pagara unos 200.000 dólares de impuestos.
"En las imágenes de las cámaras de seguridad se ve a dos de los ladrones subiendo al camión para revisar la carga mientras otros recorrían el lugar. En ese momento uno de ellos le apuntaba al vigilador. Lo llamativo fue que después de ver bien la mercadería se llevaron el camión que tenía menos valor. Los otros dos tenían equipos más sofisticados. Quizá sabían que esos modelos de teléfonos los pueden ubicar más rápido en el mercado ilegal", explicó a Clarín una fuente de la investigación.
Según las mismas fuentes, en el vehículo había 5.500 teléfonos celulares, 5.000 marca Nokia (3.000 modelo 6131 y 2.000 modelo 2630) y 500 marca Samsung (modelo E 256). Los aparatos estaban destinados a una firma que opera con CTI. Consultados por Clarín, voceros de esta última empresa dijeron que "todavía se está haciendo el inventario" para tener mayores precisiones del botín que se llevó la banda.
Luego de que eligieran el camión, los ladrones subieron al vigilador y salieron por una puerta que da a un camino lateral. Así pudieron escapar sin ser vistos por ningún control del aeropuerto. Al hombre lo dejaron libre una hora más tarde en una calle de Llavallol. Poco tiempo después, el camión Ford 701 sin la mercadería fue abandonado en la localidad de Luis Guillón.
Los investigadores sospechan que el grupo tenía información de que la mercadería iba a pasar el fin de semana estacionada frente a los galpones y que allí no habría agentes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA).
Consultados por Clarín, voceros de la PSA dijeron que no iban a dar más información que la que ya había trascendido en los medios, "porque podía entorpecer la investigación".
La causa está a cargo de la UFI Nº 1 descentralizada de Ezeiza, a cargo de Ricardo Bruzzone y Eugenia Garrido. Los dos fiscales ordenaron a la PSA una serie de medidas, entre ellas el secuestro de las imágenes de las cámaras de seguridad.
El sector de cargas del aeropuerto es el lugar donde se guardan los objetos importados. Allí, luego de que la bajan de los aviones, la mercadería es revisada y "nacionalizada". Recién después de que ese trámite se completa y de que se pagan los impuestos, la mercadería se sube a los camiones. La terminal de cargas está pegada a las terminales de pasajeros. Los vehículos entran hasta allí por la misma entrada que el resto de la gente, pero salen por otra entrada, la que usaron los ladrones en la huida.









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