
Pocos animales hay tan molestos y asquerosos como los insectos. Y el caso se agrava sobre todo cuando llega el verano con las moscas. Pues aquí les presento un objeto único, el matamoscas con agujerito. Supongo que ideado para ecologistas esquizofrénicos y demás perturbados a los que al deseo de eliminar a tan indeseables amiguitos le acompañe un extraño sentimiento de magnanimidad y buenrollismo.
De tal forma que si el golpe fatal es tan preciso que coincide con el hueco diseñado para tal efecto, la vida del bicho será respetada. Por lo menos hasta el intento siguiente.








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