
Ya saben lo que suele pasar con los niños: uno se gasta un dineral, casi todo un sueldo o más en un regalo bien cojonudo, con toda la ilusión de lo bien que se lo van a pasar, para que los benditos acaben jugando con el envoltorio.Pues Michael A. Salter debió de ser un niño muy agasajado… pero a la vez muy forrito !!!
En esta página pueden ver los robot gigantes o Styrobots, como él los llama, que se dedica a hacer con embalajes de poliestireno. Figuras de más de seis metros que después expone en galerías de arte.
Reciclaje en estado puro.








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